Ayer estuve ojeando un libro que se titulaba “50 cosas que hay que saber sobre economía” y la verdad, me resultó muy entretenido.
La primera de esas cosas que hay que saber según el libro es la teoría de “La mano invisible”, y es verdad que hay que conocerla. Esta teoría formulada hace más de 200 años por Adam Smith se resume en lo que Milton Friedman diría 150 años más tarde, “la mejor forma de ayudar a los demás es ayudarse a uno mismo”.
Y si lo piensas bien es verdad; si tengo una empresa y me esfuerzo por ofrecer un producto de valor, el mercado me lo reconocerá comprándomelo y yo ganaré una pasta y sin pretenderlo, mantendré e incluso crearé algún puesto de trabajo adicional, compraré a mis proveedores, pagaré mis impuestos, me compraré un coche, iré de vacaiones… Claro, como la competencia no se quedará de brazos cruzados intentará ofrecer un producto mejor, invertirá en innovación, contratará a unos buenos profesionales, seguramente conseguirá poner ese producto en el mercado y así el consumidor se beneficirá de un mejor producto…
Claro, que 200 años más tarde de la teoría de Adam Smith, en 1976, llega otro economista, de Bangladesh, eso sí, formado en Estados Unidos y un buen día mirando desde la ventana del despacho de la universidad donde impartía clases de economía decide cambiar las reglas del juego.
Le sorprende, que a pesar de trabajar durante más de 2o horas diarias haciendo sillas de mimbre, las condiciones de económicas de Sufiya Begum no mejoraban, así que decide preguntarle acerca del modelo de negocio de las sillas de mimbre. Sufiya le contesta que los préstamos son a unos interes altísimos y que a duras penas saca para pagar el préstamo, los intereses y volver a comprar materia prima; de modo que es imposible salir del círculo de pobreza y alimentar a sus hijos.
Yunus le pregunta que cuánto necesitaría para poder emprender el negocio con unas ciertas garantías de salir adelante, Sufiya le contesta que 27$ y eso remueve por dentro a nuestro protagonista, 27$ separan a esta mujer de la pobreza. Entiende que el problema de la pobreza crónica de esta gente es que los pobres no tienen acceso al crédito bancario y es así como decide crear el Grameen Bank. (Por cierto, esos 27$ se los prestó Yunus a Sufiya).
El año pasado, el Grameen Bank había concedido préstamos por un total de 1.000 millones de dólares.
Muhammad Yunus no conocía el mundo de la banca, seguramente por eso decide dar un gran paso adelante y crear un banco para los pobres, pero también es cierto que él no tenía ninguna intención de hacerse rico, le mueve única y exclusivamente el deseo de ayudar a los demás y vaya si lo consiguió.
Total, que no es que se desmonte la teoría de la mano invisible, pero lo que si que es cierto es que no solo ayudándonos a nosotros mismos ayudamos a los demás. De hecho el libro que comentaba al principio, incluye al final unos capítulos sobre la economía social y la economía de la felicidad que de alguna manera tienen que ver con nuevos modelos económicos posibles basados no solo en el dinero.




Por eso hay una linea reciente de banca ética, por eso Susan George comentó de hacer publicos los bancos o de una forma que el dinero se volviera más social; piensa que las personas que piden creedito del banco de yunus son en cierta medida como socios en esa acción, por lo que lei. Y por todo ello a mi me gustaria invertir en algo social, empresas que favorecieran aspectos sociales, energias renovables que se extendieran más abiertamente que las actuales, etc. pero en el mundo de las finanzas no hay visión sobre ello; si la próxima semana me acerco a alguna sociedad de inversores para que me informen del tipo de inversión que hacen y/o a algún banco, no veré más que pensamientos de búsqueda de las máximas rentabilidades, y me tendré que conformar con el aspecto de largo plazo de la inversión, pero no con apostar por empresas y personas, de la misma forma.
Dani, comparto al 100% lo que dices porque me mueven los mismos ánimos inversores que a ti. Desde mi punto de vista prefiero invertir en empresas con menos rentabilidad económica pero con una alta rentabilidad social.
Quiero ver en la India algo de eso, porque cuando menos, contribuyo míiiiiiinimamente (con mis recursos económicos) en la distribución de la riqueza; ayudando a financiar a empresas que a su vez crean empleo y estos empleados poco a poco mejoran sus condiciones de vida y las de su familia.
Un cordial saludo. Javier.-