Hace algo más de un mes, mi suegro que era agricultor, falleció de un derrame cerebral fulminante, en cosa de tres días nos había dejado. Era un buen tipo.
Resulta que su muerte coincidía prácticamente con la cosecha y con mis vacaciones y como siempre que íbamos a Soria solía acompañarle a su pueblo (Albocabe) que si a poner el sinfin, que si a quitarlo, que si ahora a poner el chisel, que si luego el conjunto… Total que terminé por aprenderme las fincas que trabajaba de tal suerte que bastó con acompañar a una cosechadora e indicarle cual sí y cual no había que cosechar cambiando así mis vacaciones en la playa por otras cuando menos muy interesantes.
Para ponernos en situación, el Campo de Gómara, es una comarca en la provincia de Soria formada por unos 10 ó 12 pueblos, entre todos no suman más de 500 habitantes, resultando una densidad de población de 2,5 hab/km2 Vamos que si te pierdes, estás perdido, pero perdido, perdido. Casi todos los municipios están por encima de los 1.000 metros, puedes imaginarte el frío que hace en invierno. En verano calor el justo y sin embargo a mi me parece que es chulo, sobre todo porque es diferente. Aquí va esta foto de Albocabe, al atardecer, por cierto otro de tantos pueblos abandonados en Soria.

Para que te hagas una idea, estos son los exteriores de la película Doctor Zhivago y en concreto ésta, la estación de uno de los fotogramas… Qué? Te va gustando la historia verdad?

Aun así lo mejor fue conocer a esta gente y sobre todo cómo están organizados. Verás, resulta que no tienen Internet, ni están registrados en ninguna Red Social, ni falta que les hace, entre otras cosas porque desde siempre han estado organizados como tal, como una verdadera red social, pera esta es de verdad, de las buenas, de las que se tocan. Te cuento…
Cuando terminamos de cosechar tenía que vender todos las herramientas de trabajo, el tractor, el remolque, el conjunto, la abonadora, el chisel, la sembradora… y no tenía ni idea de cómo hacerlo, dónde anunciarlo (piensa que no usan Internet), a qué precio venderlo; así que bastó con decírselo a Abilio, 72 años, el condutor de la cosechadora (el colega se pegaba 14 horas seguidas), para que en dos días le diera salida a todo.
¿Cómo funciona? Pues como cualquier otra red, uno se lo dice al otro y éste al siguiente y así sucesivamente hasta que terminas por encontrar alguien interesado, entonces cesa la comunicación. Pero lo extraordinario es la velocidad con la que se produjo la comunicación, vale sí, con el móvil pero lo cierto es que cada “nodo” de la red, contacto con todos y cada uno de sus nodos adyacentes recorriendo la red completa en menos de 48 horas y la comunicación no se limitó sólo al Campo de Gómara porque algunos de los compradores resultaron estar a más de 100 kms de distancia.
Uno así puede imaginar cómo desde siempre el hombre se ha organizado socialmente por la necesidad que tenemos unos de otros y que no por vivir con menos gente alrededor uno está más solo, en absoluto, lo importante es la “salud” de los nodos que conforman la red, si son activos y participan, y si colaboran y contribuyen a mantener viva su red social, algo que seguramente por necesidad ocurre de forma más evidente en las zonas más despobladas.
Por cierto esta “soledad” les obliga también a los habitantes de esta comarca a convertirse en autosuficientes, y no quiero decir que tengan gallinas para huevos y vacas para leche, no. Verás, el primer día, al terminar, sobre las 11 de la noche Abilio pisó mal con la rueda trasera de la cosechadora y ésta salió despedida 5 metros quedando coja la cosechadora… Yo pensé que era el fin del mundo claro, ver a ese gigante amarillo inclinado de medio lado, me dio hasta un poco de pena. Total, que Abilio se bajó de la cosechadora, juró un poquito en hebreo y otro tanto en arameo y dijo, “bueno, no es para tanto” y cogió y se marcho para casa. Al día siguiente cuando llegué a la 9 de la mañana ya la tenía levantada con el gato y al rato llegó con un cojinete, lo colocó, le puso grasa y a seguir. Y esto con 72 años y 5 horas de sueño, como se suele decir “gente de otra pasta” que por desgracia no es la mía.
Aquí tienes al gigante amarillo, por cierto eso que ves a la derecha es un águila que acaba de cazar un pollo de codorniz, de esos que salen al paso de la cosechadora, ya te dije que eran unas vacaciones chulas!

Me está empezando a quedar algo largo este post, así que me guardo para mañana la parte de economía. Por cierto, sé que no tienes ni idea de lo que es un chisel, ni un conjunto, ni un sinfin…